Mantel para crear música

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El coro virtual mas grande del mundo

Acostumbrados a los coros presenciales cualquiera podría pensar que es imposible dirigir, coordinar y que suene bien un coro virtual pero Eric Whitacre, un compositor, director y profesor de música americano lo ha logrado.eric-whitacre-vc3-via-partecipactive-video Continuar leyendo

Oh My. (Lost songs: 2006-2016)

Yuri Méndez es Pajaro Sunrise. Y con motivo del décimo aniversario publicó ayer su nuevo trabajo Oh My. Nos concedió esta entrevista para Corriente Alterna.

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¿Por qué Oh My?
No hay un porqué, al menos un porqué racional. Quizá lo escogiese porque son muchas canciones, muchos estilos, muchos años y muchos giros inesperados del argumento. Vivir con los ojos abiertos, en general, es una cosa muy “oooooh my”.
¿Por qué tanto tiempo después de Kulturkatzenjammer?
Kulturkatzenjammer salió en noviembre de 2013. En este tiempo, además de traducir un libro (El Sonido y la Perfección, Greg Milner), he hecho un disco con Hovik Keuchkerian y muchas, muchas canciones para publicidad. También he grabado dos discos como Pajaro Sunrise: The Collapse, con Bart Davenport, que saldrá en octubre y este Oh My en el que hay bastantes canciones nuevas.
22 temas. ¿Por qué es un disco “tan” largo?
En realidad la única razón de que tenga 22 canciones es que fijé el límite en 74 minutos, que es el estándar del CD, y en 37 minutos por vinilo. La idea original era preparar un recopilatorio con mucho de lo que se ha ido quedando fuera durante los diez años que lleva existiendo Pajaro Sunrise, una especie de conmemoración. Acabé escribiendo canciones nuevas y dejando fuera otras muchas que podrían haber estado incluidas con el mismo derecho que las que se han quedado.
¿Y los descartes que ahora recuperas, a qué se debe?
Sobre todo a que, en el momento de elegir, los tenía más presentes que otros, pero, siempre puede haber una segunda parte, ¿no?
¿Además de ser un disco aniversario, qué es lo que quieres contar con Oh My y qué has dejado en el tintero?
Para mí es una historia de crecimiento, por un lado y, paradójicamente, una prueba de que nunca cambiamos. Quería un poco de cada fase: el principio con Pepe López, las épocas en las que el grupo no ha sido tal grupo y se ha convertido en algo personal. Hay una parte de mí que ve los discos como álbumes de fotos, colecciones de instantáneas de mi vida, y éste simplemente cubre un periodo más largo, aunque sea en orden inverso.

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¿Cuál es el esqueleto de este trabajo?
El tiempo que pasa y repinta las paredes.
¿Después de Kulturkatzenjammer has contado con la banda para grabarlo o lo has hecho solo?
Dos tercios del disco ya estaban grabados y, salvo dos o tres canciones con Pepe, el resto lo he hecho yo solo. Y tengo la suertaza de contar con Javier Jiménez, que además de grabar unas cuerdas estupendas en I’m on Fire y Girl, ha sufrido pacientemente todas mis dudas, los cambios de orden, las selecciones alternativas… Santo varón.
¿Hay algún momento del día más adecuado para escuchar Oh My?
Son 22 canciones, ¡espero que haya algo para cada momento! En todo caso, ya sabemos que la vista y el oído tienden a mezclarse y que con poca luz es más fácil reconocer los detalles. Así que: noche siempre.

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¿Qué canción es la que más te gusta? Y la que menos?
No sé si puedo responder a eso. Si alguna no me gustase, no estaría aquí. Estoy muy contento de lo que hice con Javi en I’m on Fire, pero también me parecen increíbles las cosas que grabó Pepe en Reel of the World y Filthy Paycheck. Y me resulta más sencillo identificarme con las más recientes, claro, como Total Mistake o Kahlenberg.
¿Folk o electrónica? Qué escucharemos más en Oh My?
Creo que, en 2016, las dos cosas han llegado a ser lo mismo y también creo que ambas han estado presentes en todos los discos; no es una distinción que exista en mi cabeza. Y digo que son lo mismo porque los sintetizadores se han vuelto asequibles, más que prácticamente cualquier otro instrumento, y están al alcance de cualquiera; ¿qué hay más folk que eso?
¿Y en qué sonido te encuentras más cómodo?
Si el silencio cuenta, con el silencio. No sé si se trata tanto de sentirme cómodo como, precisamente, de salir de mi zona de comfort; es decir, me atrae mucho lo que no sé hacer y cuando llego a sentirme cómodo procuro moverme hacia otro sitio.

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¿Cómo percibes la música?. ¿Qué es para ti?
Necesitaría mucho espacio para responder a eso. Supongo que es un lenguaje que me permite expresar cosas que no sé expresar de otra manera, pero a veces también es una tirana, o un bálsamo o, simplemente, el lugar al que siempre vuelvo. Es casa.
¿Esa cara de asombro de la portada es un oh my sorprendido o enfadado?
¿Quién sabe? Quizá las dos cosas. Algo me dice que, muy por debajo, hay algo de reivindicativo en este disco, pero dejemos que para cada uno sea lo que mejor le parezca o lo que su propia circunstancia dicte.
¿ Qué música te ha impresionado más en estos últimos años? ¿Qué músico te está llegando más ahora?
Depende de la semana, del día, de la hora… En algún momento descubrí la música electrónica africana de los ’70 y desde entonces vuelvo a ella todo el tiempo. Pero escucho muchas cosas distintas. También he aprendido que ciertas cosas que me desagradan mucho al escucharlas por primera vez llevan en sí el germen de la pasión desaforada. Ejemplo: John Maus; recuerdo ponerme “We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves” y odiarlo con toda mi alma; sin embargo con el tiempo ha llegado a convertirse en uno de los discos más fascinantes que he oído nunca. Y a pesar de todo esto, últimamente vuelvo una y otra vez a los discos que me marcaron de niño/adolescente: Leonard Cohen, Bruce Springsteen, Tom Waits…
¿Quién se esconde detrás de Pajaro Sunrise?
Creo que nadie; es decir, no siento que me esconda detrás de un nombre. Con cada nuevo disco me planteo abandonarlo y usar el mío propio -y quizá debí hacerlo cuando Pepe y yo dejamos de tocar juntos, no lo sé-, pero ha sido un camino muy largo y siempre acaba pesando más lo pragmático: demasiado trabajo para empezar de cero.

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¿Qué ha pasado en estos 10 años? ¿Con qué te quedas y qué descartas?
He pasado mucho, demasiado para contarlo aquí, y creo que me quedo con todo. Estos diez años, para bien o para mal, me han hecho como soy y me han traído hasta éstas canciones. No le veo ningún sentido a separar el sufrimiento de la alegría; una cosa no puede existir sin la otra.
La gira comienza en Madrid el 11 de junio en Clamores y ¿cómo continúa? ¿Asia del tirón?
La gira larga será la de The Collapse a partir del próximo otoño; ahora solamente vamos a hacer Madrid, Barcelona, Donosti y algún otro concierto suelto a principios de verano en modo pretemporada. En el último momento decidí cancelar la gira en China porque, simplemente, no me estaba apeteciendo nada y puedo volver cuando quiera
¿Habrá ocasión de disfrutar de alguna sesión secreta en León?
Belmondo foreva! Segurísimo que sí.
¿Podemos encontrar alguna raíz leonesa en Yuri?
Nací allí y de allí es mi familia; aunque no haya vivido mucho tiempo en la ciudad, es de donde vengo y no puedo renegar de eso. Pero no tengo muy claro que aquélla sea mi casa; no sé cuál es mi casa, si te soy sincero.
Japón es uno de los lugares donde tu música ha tenido una gran acogida, ¿crees que contigo se confirma una vez más aquello de que nadie es profeta en su tierra?
No me gusta nada cómo funciona la música y lo que la rodea en España, pero no tengo ningún derecho a quejarme de cómo me ha ido. Tengo un público estupendo y hago lo que quiero en cada momento; no necesito profetizar nada, me basta con estar tranquilo conmigo mismo y lo que hago. Y, al menos en este momento, lo estoy.
¿Qué canción hace que tu cerebro emita ondas alfa?
Diría que hay miles de canciones que me provocan eso. Por decir alguna, y ya que he mencionado antes a John Maus, Keep Pushing On, por ejemplo.
¿Qué se siente cuando escuchas en la publicidad de una gran marca una de tus composiciones?
He hecho ese trabajo durante ocho o nueve años, así que nada en particular -y supongo que por eso mismo necesitaba dejarlo-. Más bien pienso en aspectos técnicos como “la batería está un poco baja” o “he comprimido demasiado la voz”, cosas así. Y a veces, directamente: “qué mierda de anuncio, mare meva”.